¿Qué hay de malo en las MCUs?

¿Qué hay de malo en las MCUs?

¿Qué hay de malo en las videoconferencias tradicionales? Vayamos directamente al centro del problema: las Unidades de Control Multipunto (MCUs).

Desde un punto de vista informático, la MCU es el lugar donde concurre todo el volumen de trabajo de las videoconferencias tradicionales. Y ese es el problema. Las aplicaciones pensadas para funcionar a través de Internet realizaban la menor cantidad de trabajo posible en sus extremos. Las MCUs son vestigios de una era antigua en las que los servidores centrales lo dominaban todo, y los equipos situados en los extremos no tenían capacidad de procesamiento. Pero eso es el pasado, es el momento de volver al presente...

Piensa de este modo: las MCUs son caras. Desde la perspectiva de configuración, no son flexibles ni cómodas. No realizan un escalado particularmente bueno, y cuando la tecnología mejora la resolución, es necesario cambiar la MCU para poder adaptarse. Además, como las MCUs no son muy flexibles ante los errores (no soportan más de un 5% de pérdidas de paquetes), necesitan el uso de redes dedicadas, que obviamente no son baratas.

En todos los sentidos, las MCUs no son más que máquinas degradadoras de calidad. Y eso es debido a que la transcodificación que utlizan degrada invariablemente la calidad del vídeo. Además, dicha transcodificación consume un tiempo excesivo (añadiendo hasta 200 ms al tiempo que tarda cada trama en abandonar la MCU). Y todo eso ocurre justo en medio de transimisiones de vídeo que son realmente sensibles con el tiempo, lo que empobrece enormemente la experiencia del usuario.

Vamos a resumir: más caras, menos flexibles, escalabilidad limitada, mayor retardo, disminución de la calidad. No suena demasiado bien, ¿verdad? Estas han sido las grandes aportaciones de las MCUs, podemos dar gracias a que esos días ya se pueden ir olvidando.